Los principales temas que debes de enseñar en el inglés para niños

 

Aunque lo mejor que podemos hacer con nuestros chicos para que aprendan un segundo idioma es, desde que nacen exponerlos a un ambiente lleno de este, esto no significa que si ya tienen edad un poco avanzada, como dos o tres años, no se les pueda enseñar y si este es tu caso y no tuviste la oportunidad de poder enviarlos a estudiar a alguna de las guarderías bilingües Alcobendas, porque no las conocías o por cualquier otro motivo, nosotros vamos a mostrarte cómo puedes empezar a cultivar en ellos un nuevo idioma.

El entorno inmediato y las acciones más comunes

Esto es lo primero que tienes que hacer, no se trata de sentar a los chicos y decirles que este es otro idioma o que tienen que memorizar las cosas, sino más bien de empezar a incluir como normal y convencional en nuestro vocabulario cada una de las cosas que hay en el entorno, decirles que las cosas tienen diferentes nombres, empezar a llamar las cosas por sus nombres en inglés poco a poco y que lo memorice como algo normal, no como obligatorio.

Puedes empezar por su habitación, nombrar la cama junto a una oración, decir “vamos a la cama” cuando es hora de dormir, para que ellos vayan anclando en su mente lo que significa pero con acciones; pedirles que cierren la puerta, que te pasen un peluche y cuestiones por el estilo.

Esto tienes que hacer en todo el hogar, en cada oración corta que puedas hacer para que aprenda poco a poco: “vamos a ver la TV, es hora de comer, juguemos un rato” y cuestiones por el estilo, de hecho puedes poner énfasis en las actividades que les encanta hacer y así asimilarán mejor el idioma, porque lo disfrutarán.

 

 

Recomendaciones para ser madres más felices

Esta información es muy importante para todas las mamás, no importa la actividad que lleves a cabo a lo largo del día, es fundamental que las preocupaciones no se adueñen de tus pensamientos.

Bebé, Bebé Con Mamá, Beso De Madre, Ternura

No importa si eres  madre que se dedica al hogar o mamá trabajadora, sabes que hay tareas en casa que parecen interminables: la lavandería, la compra, las comidas, los pagos de servicios y más, tareas que cuando apenas terminas parece que no hacen sino volver a empezar y que pueden llevar a cualquiera al borde de la locura.  Aun así, parece que las madres que salen a trabajar logran enfrentar esto con mejor humor que las que se quedan en casa.

Una encuesta realizada por a 60,000 mamás, arrojó que el 41% de las madres que se quedan en casa manifestaron estar preocupadas, el 26% se sentía triste, el 50% estresadas, un 19% manifestaron sentirse enojadas y 28% de ellas fueron diagnosticadas con depresión.

En términos generales, la percepción de los aspectos negativos de la maternidad fue menor en las madres trabajadoras.

Estos resultados no tomaron por sorpresa a la terapista Robi Ludwig; quién comenta que se han hecho más estudios sobre el tema que arrojan que las madres más “felices” son aquellas que están con sus hijos pero pueden trabajar al menos medio tiempo.

Ludwig sostiene que esto se debe a que las madres que están en casa de tiempo completo terminan por sentirse aisladas y perciben no tienen ningún logro significativo a lo largo del día.

El aislamiento mata, declara Ludwig, “Como seres humanos no estamos diseñados para estar solos, mientras más solos estamos más nos concentramos en las cosas que parecen no ir bien en nuestra vida, esto contribuye a que las personas tiendan a tener una actitud negativa y de auto agresión mental.  Algunas madres que se quedan en casa, se sienten como en tierra de nadie, es difícil sentirse realizadas, les es difícil definirse a ellas mismas ya que se encuentran abrumadas por el “tener que hacer” que implican las labores domésticas que parecen interminables; siempre hay algo que debe hacerse y terminan sintiéndose en una condición de servidumbre.”

Las madres se quedan en casa por una infinidad de razones que van desde los altos costos del cuidado infantil fuera de casa, hasta el querer pasar el mayor tiempo posible con sus pequeños e incluso por razones médicas; algunas de estas razones se vuelven verdaderos obstáculos para trabajar fuera de casa.

Sin embargo la terapeuta afirma que no todo está perdido, que  aún una mamá que se queda en casa por la razón que sea, puede encontrar formas de sentirse realizada y lograr un crecimiento personal. Ludwig sostiene que el mayor reto para las mamás que se quedan en casa, es sentir que siguen creciendo y desarrollándose, que para lograrlo deben encontrar un “propósito” o un “objetivo” para que su vida no se reduzca al universo de camas destendidas, cosas que limpiar, demandas que atender y tres comidas para guisar.

Ir de compras o a almorzar con amigas son actividades reconfortantes, pero hay muchas más formas para que una mamá que no trabaja se relacione con el mundo y sus iguales, los clubes le lectura, las clases de manualidades o participar en actividades comunitarias de la escuela de sus hijos o cualquier otra causa social son excelentes opciones.

Como decorar tu habitación al estilo vintage

 

Dice el dicho que todo tiempo pasado fue mejor y al parecer es cierto ya que todos los accesorios antiguos y “pasados de moda” han recobrado un nuevo estilo.

Mezclando elementos románticos, con colores pasteles y bonitos elementos antiguos puedes decorar tu habitación a un estilo vintage único y original. Si no te quieres quedar atrás es mejor que tomes nota de estos datos para dejar tu habitación hermosa y envidiable ante los ojos de tus amigas.

Aquí te damos los pasos a seguir:

Un paseo por el mercado de las pulgas: este lugar es el primero que debes visitar si lo que quieres es tener una habitación con accesorios originales. Busca esa lámpara antigua que no necesita mucha restauración, o si tienes un hobby como la fotografía o la pintura adquiere alguno de estos objetos que evoquen las cosas que te gusta hacer en tu tiempo libre. Un buen espejo con un marco espectacular puede ser una gran adquisición.

Sustituye tus sábanas y cortinas por diseños con flores: las flores diminutas son el estampado por excelencia del clásico estilo vintage. Considera que no siempre deben ser rosadas, puedes utilizar incluso combinaciones de telas que mezclen distintos tipos de estampados como lunares con flores o cuadros con flores, pero todos manteniendo una armonía de colores y formas. Si te animas haz algunos cojines tu misma. Las cortinas pueden ser transparentes o de telas muy suaves que floten cada vez que el aire sople a través de tu ventana.

El gran regreso del papel tapiz: lo que creíamos que nunca volvería es ese papel tapiz desgastado que adornaba las paredes de la casa de la abuelita, ahora es un gran protagonista que añade la personalidad necesaria para saber que una habitación vintage está frente a tus ojos.

Si eres una chica innovadora y versátil de seguro no dejarás de lado esta opción atractiva y hermosa que nos brinda la decoración de hoy en día.